apia parapente risaralda
Apía Parapente y Deporte Aventura

La accidentada geografía risaraldense con dos cordilleras, grades zonas de reserva natural que favorecen el nacimiento de ríos y quebradas que balan el territorio, ofrece características únicas para el desarrollo de experiencias de riesgo controlado para toda clase de turistas y visitantes. El parapente, el torrentismo y el cicloturismo son algunas de las actividades que se realizan en el departamento, que aprovechan el clima, la topografía y la conectividad rural en el medio del paisaje cafetero de pueblos enclavados en el gran marco montañoso de los Andes Colombianos.

Pasar de los 1.700 a 850 metros sobre el nivel del mar, flotando sobre las térmicas del aire cálido que sube del valle del Risaralda, en vuelos que pueden ir desde 15 minutos a 1 hora, sobre los cultivos del mejor café del mundo, es una aventura para vivir y compartir en voladero el Zarzo en el municipio de Apía.

Uno de los sentimientos más buscados por el ser humano es la felicidad y cuando hablamos de turismo éste es el “principio rector” de todo lo que se pudiese esperar durante un viaje. Para lograrlo, hay actividades que contribuyen de manera significativa a que este sentimiento aflore con mayor facilidad e intensidad.

¿Recuerda su primera bicicleta, cuando aprendió a montar en ella o las rodadas con los amigos del colegio o del barrio? Pues evocar estos lindos momentos asociados a experiencias vividas en la infancia son los que en un inicio permiten sonreír cuando volvemos a montarnos en una. Ahora, agregarle a esto la maravilla de poder realizarlo en un Departamento que ofrece diversidad de paisajes y ecosistemas, que van desde el Chocó Biogeográfico a 360 msnm en área rural del Corregimiento de Santa Cecilia (Municipio de Pueblo Rico) hasta el Páramo, sobre los 4.100 msnm en el sector denominado La Asomadera, mirador de la Laguna del Otún en área rural del Municipio de Santa Rosa de Cabal.

Más allá de montar en bicicleta, utilizarla como vehículo para hacer turismo facilita apreciar en todo su esplendor un territorio en el que abunda la naturaleza y la cultura. Un territorio enmarcado por dos imponentes cordilleras, colmadas de montañas que permiten disfrutar de la vida silvestre en todo su esplendor, rodeadas por múltiples cascadas, ríos de agua cristalina, bosques nativos y áreas protegidas, piscinas de agua termal y hasta nieves perpetuas, entre otros; además de grandes plantaciones agrícolas que surten de alimento a miles de personas, y un lugar ideal para el cultivo del grano insignia de nuestro país e insumo para preparación de una de las bebidas más disfrutadas del mundo: el café. Siendo este último, la bandera de una cultura pujante y emprendedora, asimismo insignia de un territorio habitado por gente alegre, amable y hospitalaria que acoge a los visitantes como propios y que seguro al paso sobre un “caballito de acero” será bienvenido con un cálido saludo y una gran sonrisa.

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Por lo descrito anteriormente y por muchas razones más, Risaralda es el lugar ideal para vivir una aventura sobre ruedas que permite aflorar sentimientos de felicidad a todo aquel que decide recorrerla. Sin importar el nivel, la dificultad buscada o si la última vez que montó en bicicleta fue cuando se tenía siete años, Risaralda en sus 14 Municipios ofrece rutas que van desde lo más fácil hasta aquellas diseñadas para quien buscan un reto extraordinario. Rutas que además de encantadoras ofrecen interacción con la comunidad local por medio de la exploración de procesos agrícolas, visitas a comunidades indígenas y afrocolombianas, degustación de la cocina tradicional, disfrutar de la danza y la música campesina o andina, recorrer calles engalanadas con la arquitectura de la colonización antioqueña, alternar el viaje con transportes autóctonos, complementar la aventura con otras actividades como parapente, canyoning y torrentismo, o sencillamente disfrutar de la vida silvestre que habita en las áreas protegidas en más de un 30% del territorio. Sólo por citar un ejemplo, rodar por áreas aledañas al Santuario de Fauna y Flora Otún Quimbaya (Pereira) o el Parque Nacional Natural Tatamá en área rural del Municipio de Pueblo Rico permite en tan sólo una hora de recorrido poder avistar mínimo 20 especies de aves de las más de 700 registradas en el Departamento, además de la posibilidad que existe de encontrarse con monos aulladores, zorros, ardillas, cusumbos y hasta la danta de montaña, entre otros animales silvestres.

Ahora bien, ¿Qué hace la diferencia hacerlo en bicicleta? Aquí mi respuesta: Beneficios inmediatos y recuerdos memorables. Y es que enfrentarse a lo desconocido sobre una bicicleta es estimulante, permite despertar la curiosidad, enfrentar la ansiedad y disfrutar al 100% de todo lo que pasa alrededor. Se cuenta con una velocidad perfecta, ni muy lento como caminar, ni muy rápido o enclaustrante como andar en carro. Pero lo más significativo es que su uso AYUDA, sí, ayuda al planeta porque su motor no requiere combustible para moverse y hasta ayuda a la conservación de las vías transitadas porque genera un impacto mínimo sobre ellas, ayuda a sonreír porque se evocan momentos de felicidad, a hacer nuevos amigos en el camino; a compartir con las comunidades locales, a conocer su cultura y su diario vivir; ayuda al cuerpo porque se está haciendo una actividad física, a mejorar la autoestima al superar los retos que se afrontan, a la creatividad porque el cerebro se oxigena, a alimentarse bien porque el cuerpo lo requiere, ayuda a crear nuevas páginas en el álbum de recuerdos memorables, y ayuda a recorrer de manera responsable y divertida un territorio tan hermoso como Risaralda, en definitiva, ayuda a SENTIR LA VIDA.

 

Arvey Alfonso Granada Calderon
Líder de Operaciones
Agencia Operadora Especializada en Turismo de Naturaleza, Aventura y Cultura.

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