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PCC: Paisaje Cultural Cafetero

Colombia cuenta actualmente con 23 departamentos cafeteros, cuatro de ellos reconocidos como Paisaje Cultural Cafetero: Caldas, Quindío, Risaralda y Valle del Cauca. Entender la dimensión de un paisaje cultural es un tema que tiene tanto de ancho como de largo. Más aún cuando está asociado a una actividad productiva, que ha sido el centro del desarrollo y progreso durante más de 100 años. Me refiero al café del PCCC. Este producto, que es conocido en todo el mundo como “el café más suave del mundo”,

Es cultivado por gente buena y trabajadora que durante varias generaciones ha obtenido su sustento gracias a que en pequeñas fincas “que no superan las 2,8 hectáreas cultivadas, y de una manera sostenible” conservan la tradición y respeto con su entorno, tanto en la siembra y recolección manual, como en el beneficio del café.

El café de este patrimonio mundial de la Unesco, es cultivado en 43.000 fincas ubicadas en las estribaciones de las cordilleras Central y Occidental, a una altitud promedio de 1.540 msnm, rodeado de una gran diversidad de aves y especies de fauna y flora, características muy especiales en la región. Si bien cada una de las 858 veredas cuenta con factores que las diferencias de las demás, en su conjunto constituyen un paisaje único, vivo, con caficultores que se han adaptado a cambiantes situaciones de mercado, a la variabilidad climática, y a la renovación de sus parcelas con nuevas especies que les permiten su permanencia en la actividad.

Adentrándonos en los excepcionales parajes del departamento de Risaralda, debemos reconocer que cuenta con un patrimonio natural excepcional. Además del parque nacional natural Tatamá, es cuna del santuario de flora y fauna Otún-Quimbaya, una reserva en la que habitan especies representativas de la fauna nacional y algunas en peligro de extinción como los monos aulladores.

Risaralda, un departamento que en sus 50 años de existencia ha mostrado valores especiales como el civismo, el trabajo y la solidaridad, que se ven reflejados en el quehacer de todos los sectores y gremios, desde la Cámara de Comercio de Pereira y la sociedad civil, pasando por los comités municipales de cafeteros y las cooperativas de caficultores; estas características comunes de sus habitantes han permitido tender puentes y establecer alianzas, que redundan en bienestar para todos. Son estos acuerdos, muchos de ellos entre los actores públicos y privados -academia, gobiernos locales y departamental, cooperación internacional, e institucionalidad cafetera- los que facilitan el avanzar en la formulación y ejecución de proyectos de infraestructura, educación y productividad, tanto en beneficio de las familias productividad, tanto en beneficio de las familias caficultoras como de toda la comunidad.

 

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Es este ejemplo de articulación el que permitió presentar a la Unesco un expediente sólido y técnico, que sin lugar a dudas los convenció de estos valores universales excepcionales que representan el Paisaje Cultural Cafetero y por ello. con orgullo, desde el 25 de junio de 2011, Patrimonio Mundial.

Una riqueza cultural inmaterial que incluye prácticas y expresiones vivas heredadas de los antepasados, tradiciones orales, artes escénicas, festividades, conocimientos, prácticas, saberes y técnicas asociadas principalmente al cultivo del café. De otro lado se destaca la capacidad de adaptación de la arquitectura a la agreste topografía, tanto en las construcciones como en la ornamentación, que permitió una mezcla sin igual de materiales y técnicas constructivas, como la esterilla de guadua para construir estructuras en bahareque -livianas y elásticas-, más resistentes que otras materias primas como la tapia pisada, y que le han dado el nombre de “estilo temblorero”.

Las cerca de 13.700 fincas de café en la zona de influencia del PCCC*, en un área de casi 36 mil hectáreas, están caracterizadas por su alto grado de tecnificación, variedad de suelos microclimas, topografía y luminosidad, entre otros factores que definen muy bien la estrategia común “Risaralda, diversidad de perfiles”.

Teniendo como foco que una de las mayores fortalezas de Risaralda es su ubicación estratégica -que facilita a los clientes interesados contar con una oferta de cafés especiales muy variada- su estrategia está orientada a resaltar esa misma diversidad. Por ejemplo, en cuanto al perfil de taza que se puede encontrar en el departamento, desde la fragancia floral, en algunos casos dulce y pronunciada, pasando por sabor a frutos amarillos, notas a limón, lulo o tamarindo; diferentes grados de acidez: de cítrica, hasta sutil, cuerpo denso, suave o cremoso, y un sabor residual que comienza en sedoso y puede terminar en frutos rojos.

Estratégicamente estos caficultores de Risaralda se han agrupado en 18 asociaciones de cafés especiales, lo que les permite competir además con volúmenes y entregas a los compradores internacionales, buscando ofrecer además de una café especial, de excelente calidad, un mayor valor agregado y escalar en la cadena de valor “del árbol a la taza”. Esta forma de trabajo colectivo es única y exitosa dada la idiosincrasia y el arraigo a las tradiciones de los cafeteros que se asocian.

WEB: http://rutadelcafe.co/

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